En un ambiente de profunda convicción espiritual, la Catedral de la Inmaculada Concepción fue el escenario donde nuestras estudiantes de Sexto y Décimo de Básica recibieron los sacramentos de la Primera Comunión y la Confirmación el pasado sábado 16 de mayo. Este acontecimiento marca la culminación de un año de preparación integral, en el que niñas y jóvenes, acompañadas por sus familias y padrinos, fortalecieron su compromiso con la vida cristiana.
El camino hacia los sacramentos fue guiado por la Hna. Paula Espinoza (Primera Comunión) y la Hna. Celia Bernal (Confirmación), con el valioso respaldo de un equipo de catequistas conformado por docentes y estudiantes. Basados en los lineamientos de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y el carisma de nuestra congregación, los encuentros semanales permitieron a las alumnas profundizar en su fe.

De manera paralela, los padres de familia participaron en encuentros mensuales formativos y espirituales. Estas jornadas buscaron transformar la catequesis en un espacio de compromiso familiar y vivencia fraterna, consolidando el hogar como la primera escuela de fe.
Como antesala a la celebración, los días martes 13 y miércoles 14 de mayo, se llevó a cabo la bendición de las familias en la Iglesia de Santo Domingo. A los pies de la Virgen del Rosario, se realizó la entrega de los kits sacramentales y se bendijo a las familias y madrinas, subrayando la importancia del acompañamiento en esta nueva etapa de vida espiritual.
La jornada del sábado se dividió en dos momentos de gran emotividad:
- Primera Comunión: Durante la mañana, las niñas de Sexto de Básica vivieron su primer encuentro con Cristo Eucaristía en una ceremonia oficiada por nuestro capellán, el Padre Ricardo Hugo. La preparación previa a través del sacramento de la Confesión permitió que las estudiantes recibieran el pan de vida con alegría y pureza de corazón.
- Confirmación: Por la tarde, Monseñor Francisco Calle presidió el sacramento de la Confirmación para las estudiantes de Décimo de Básica. En su homilía, instó a las jóvenes a asumir el reto de fe y servicio a la Iglesia, trascendiendo la celebración social para convertirse en miembros activos y comprometidos con la misión evangelizadora.

Las Catalinas expresa su más sincero agradecimiento a las Hermanas Dominicas por su formación permanente, al Departamento de Pastoral, al coro institucional y a los catequistas por su entrega incansable. Fundamentalmente, agradecemos a los padres de familia por confiar en nuestra propuesta de formación espiritual y humana para sus hijas.
Somos Catalinas. ¡Caminamos juntos en la fe y la fraternidad!